Llegamos a Khiva tras haber pasado noches en hoteles muy decentes y buenos de todo Uzbekistán. Viajábamos solos y sin ningún grupo, por lo que nos sorprendió muy gratamente algunos de los hoteles donde nos alojamos. Pero al llegar a khiva todo se volvió más... ¿cómo decirlo? Pues eso, "para salir del paso". El hotel Arqanchi tiene una grandísima ventaja: su localización, pero tiene grandes inconvenientes: sus habitaciones, los colchones con muelles que se clavan en la espalda, ondulaciones en las camas insospechadas, una atención del servicio más que escasa y justita en todos los sentidos. El desayuno no anda mal, pero si lo que quieres es ducharte después de horas de calor, te tendrás que conformar con una ducha a la que no llega el agua, minutos eternos de espera para poder aclararte... En fin, para salir del paso y poco más.
