En resumen, la chevrefeuille es un lugar muy recomendable. Yo ya estoy mirando el calendario para ver cuándo podemos volver.
Es una casa preciosa en el campo (fácil de encontrar, el tom tom nos llevó hasta la puerta) así que la tranquilidad es total, y no está nada lejos de los pueblos más bonitos de la zona. La casa la llevan Sarah e Ian, una pareja con tres niños, todos muy simpáticos, y que nos hicieron sentir como en casa (prestan bicicletas y hasta juguetes para quienes vayan con niños).
Se ofrecen tanto habitaciones con desayuno como apartamentos. Nosotros estuvimos en una habitación y la relación calidad/precio nos pareció estupenda, la habitación era grande, bonita y el desayuno no tenía nada que envidiar al de un hotel de un montón de estrellas.
Además, está el extra de la cocina. Ian es muy buen cocinero y varios días a la semana se organizan cenas para los huéspedes: todo muy rico, muy de la zona, con muy buen ambiente y, como la habitación, a muy buen precio.
Para repetir!
