Caimos en el hotel de casualidad, viajando entre el Perigord y Barcelona. Nos alojamos en el hotel de tres estrellas (hay una parte de dos estrellas y otra de tres), en una habitación estándar. El hotel es un antiguo colegio reconvertido en hotel. La habitación era pequeña, pero estaba decorada con gusto y la ventana daba a los jardines del hotel (que son enormes). El baño era bastante nuevo, aunque el sistema de evacuación de aguas hace mucho ruido (la propiedad del hotel se excusa indicando que, al haber sido declarado monumento histórico, no pueden realizarlo de otra manera). Cenamos en el mismo hotel muy bien (20 euros por persona, dos platos y postre) y el desayuno, aunque algo caro (12 euros) era muy abundante. Hay piscina climatizada, de la que hicimos uso antes de la cena. Después de cenar estuvimos en el salón biblioteca (tienen libros en las estanterías a disposición de los clientes del hotel) donde el ambiente era realmente agradable.
El único problema del hotel es que, realmente, en el pueblo no hay nada que ver. El museo del antiguo colegio es interesante, pero es lo único que se puede visitar, junto con la iglesia del pueblo.
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