Mi esposa y yo fuimos de luna de miel a Zanzíbar en junio de 2008.
Tras alojarnos en lugares menores, llegamos a este pedacito de cielo llamado Fumba Beach Lodge.
Edwin y Natashja son los dueños y directores del lugar. Su equipo es muy profesional y agradable. Nos mimaron hasta decir basta.
La atención al detalle y el trato hicieron que la luna de miel fuese muy especial.
El marco natural y privado lo aparta totalmente del agobio que se vive en el resto de Zanzíbar.
Te despierta el sonido del mar en la playa prácticamente privada que tienes. Solo hay que levantar la cabeza de la almohada para disfrutar de las espectaculares vistas del océano, a solo 50 metros de tu cama.
El baño exterior y totalmente privado, construido al lado de un antiguo y enorme baobab, es una experiencia aparte.
Los días se llenan de paseos por la playa, copas en la piscina e increíbles delicias culinarias.
La puesta de sol es espectacular, como el rumor de la maleza y los árboles. Y eso se ve acompañado de cenas que cambian de ubicación; de la piscina a la playa, al balcón privado (en nuestro caso) al estar de luna de miel, con cocinero privado, camarero, bogavante y champán.
Nos lo pasamos de maravilla en Fumba Beach Lodge y se lo recomendamos a cualquiera que visita Zanzíbar. No pueden perderse este pedacito de cielo.
Barret y Kerry-Ann Harvey
