Estuvimos 3 noches en este pequeño hotelito familiar en Rust y quedamos muy satisfechos con nuestra experiencia.El motivo de nuestro viaje era visitar el parque Europapark y nos decidimos por este establecimiento entre otras cosas por lo cerca que está del parque,realmente está sólo a 150 m. Nosotros íbamos dando un paseo cada mañana y llegábamos en 5 minutos.El registro nada más llegar fué muy rápido y cómodo,nos recibió un muchacho muy amable que hablaba perfectamente inglés(menos mal,porque nosotros no hablamos alemán).Los Schmidt son gente muy agradable y cordial,especialmente su hijo,que está siempre atento y con una constante sonrisa en la cara.
Las habitaciones eran muy coquetas y acogedoras,estaban totalmente enmoquetadas,el techo era abuhardillado de madera y el mobiliario también de madera de pino, lo que le daba una sensación de calidez y las hacía muy acogedoras,cosa que me encanta,sobre todo en invierno.
Tanto las habitaciones como el cuarto de baño estaban muy limpios.
Tienen un servicio de transporte (shuttle) para quien lo necesite,a nosotros el último día nos llevaron hasta la estación de tren de Friburgo.
El desayuno está incluído en el precio;por la noche ese mismo comedor se transforma en un pequeño bar en el que se puede tomar unas cervezas y charlar en un ambiente agradable.
Desde luego si algún día volvemos a Rust volveremos a alojarnos en el Gäestehaus Schmidt.
- Gaestehaus Schmidt Rust
