Disfrutamos de una fantástica estancia en el Wingate Inn, al norte de Raleigh. Cubrió nuestras necesidades en cuanto a la conexión inalámbrica de Internet (por todo el hotel), gimnasio y desayuno incluido en el precio. Nuestra habitación era espaciosa y limpia y contaba con un escritorio y dos sillones, perfecto para la lectura nocturna y el trabajo informático. El desayuno era básico pero satisfactorio, ofrecían comida caliente que se limitaba a bagels, gofres tostados y algunas veces salchichas empaquetadas y galletas. Aún así nos gustó la calidad del café y la coca cola que durante veinticuatro horas al día teníamos disponible. El personal era servicial. Había aparcamiento in situ y la ubicación era muy buena para acceder a la I-540, algo que nos vino muy bien pues recorríamos la ciudad a menudo.
- Wingate Hotel Raleigh
