Cuando ves fotos de este hotel en catálogos o la web contemplas un bonito patio mexicano de columnas y balcones. Pero es que han metido demasiadas habitaciones en ese patio y en la mayoría (las standard, claro) el final de la cama no dista más de 30 cm de la pared contraria al cabecero.
Los baños, por contra, son absurdamente más grandes en proporción (supongo que son temas de haber usado una casa antigua para hacer un hotel moderno).
El hotel es majo, la gente también, la comida irreprochable -en el sentido de honesta, nada del otro jueves en menú o técnicas- y el mobiliario, TV, sábanas, etc... bien cuidado. Como fuimos en invierno hicimos uso de unos bien recibidos edredones... bien límpios pero que ya deberían haber sido jubilados...
En resumen agradable estancia para dos días/una noche, que es lo que estuvimos.
