Después de estar dos noches en el hotel hermano en Chichón esperábamos algo maravilloso. Nos decepcionaron. Por el lado bueno, la ubicación y cercanía a los espectaculares lugares de interés turístico en Uxmal, Kabah, Labnah y Sayil es maravilloso. Las camas eran mucho más cómodas y el aire acondicionado menos ruidoso, no goteaba el agua en el piso y las habitaciones estaban bien diseñadas. El baño con jacuzzi era adorable, con techos de cristal y vistas de la jungla. Sin embargo, el jacuzzi no funcionaba, y nos dimos cuenta cuando llovió que los techos de cristal goteaban. El aguan en el lavabo salía a gotas, lo que hacía el lavarse los dientes bastante difícil. El restaurante, como lo han mencionado en otros comentarios, estaba mal ventilado y de mala calidad. Cada mañana teníamos la misma conversación acerca de si nuestro desayuno estaba incluido o no y de si la recepción tenía los detalles de nuestra tarjeta de crédito. Los camareros eran maleducados y era difícil de llevarse bien con ellos. Merodeaban esperando las propinas pero no estaban dispuestos a ofrecer los servicios. La comida estaba por debajo del promedio y uno de los platos que sirvieron hizo que mi marido se enfermara bastante. Terminamos comiendo al otro lado de la calle en un restaurante en el motel Uxmal, el más cercano que pudimos ver. Allí la comida era siempre sabrosa, abundante y bien presentada aunque un poco cara. Tenían la opción de bufé, ya que había grandes grupos allí y eso tenía muy buen precio. La piscina, de nuevo, era promedio pero lo suficientemente cálida. En el cuarto día de nuestro paseo hablamos con los de la recepción y les pedimos información/consejo ya que el quinto día de nuestro paseo incluía conducir a Cancún vía Mérida. También era el día en que el huracán Wilma pasaría por Cancún. No fueron muy serviciales ni nos dieron ningunas opciones. Terminamos alargando nuestra estancia por dos noches ya que ¡no teníamos hotel en donde alojarnos en Cancún! Y estábamos lo suficientemente lejos del ojo del huracán para estar seguros. Pasamos el menor tiempo posible en el hotel y si estábamos allí, nos dedicábamos a ver la CNN en nuestra habitación para las noticias ya que no nos brindaban ayuda en la recepción. Estuvimos felices de irnos de la hacienda Uxmal. Hubieramos podido perdonar los fallos de las dos noches que habíamos planeado estar allí, pero para el cuarto día el lugar era irritable y fue un placer salir y dejar la península de Yucatán.