No sé por qué, pero todo el personal del hotel con excepción de una señorita en recepción (muy amable) parecían como zombie, no sé si andarían cansados o qué, pero si estaban medio extraños, nunca les vi una sonrisa y eso que no soy muy exigente en esto, se siente como una energía medio extraña en este hotel, algo que no me había pasado en ninguno otro y no es que esté casi en medio de la nada, ya que he estado en hoteles completamente alejados de la urbanización y aquí era diferente. La ubicación está excelente, a unos pasos de las ruinas de Uxmal, como todos los demás hoteles, todos están pegados. La comida estaba buena, la alberca es amplia, los cuartos son chicos y medio tenebrosos, pero lo toleras si sólo te quedas una noche, yo me quedé aquí para poder ver con toda tranquilidad el espectáculo de luces, que por supuesto vale la pena, está EXCELENTE!!!! y mil veces mejor que el de Chichen-Itzá
