El Hoste Arms se encuentra en un pueblo bonito, cursi como de película. El problema es que parecen tenérselo creído; las habitaciones están muy bien (las que están sobre el bar son ruidosas, eso sí) y la comida es buena, pero me pareció todo muy pretencioso y nos trataron como si fuera un honor para nosotros estar allí. Para empezar, nos laojamos allí un sábado por la noche y no tuvieron la amabilidad de reservarnos mesa en su restaurante cuando llamamos, nos dijeron que estaba totalmente lleno y que teníamos que irnos a otro sitio; me pareció una manera vergonzosa de tratar a tus clientes. Sin embargo fuimos al Fishes de al lado y nos dimos una cena impresionante y memorable. Cuando hicimos el registro de salida del Hoste, intentaron cobrarnos el doble de la tarifa que nos habían presupuestado por teléfono e insinuaron que me había inventado el precio, nos trataron de mentirosos. Tardaron 15 minutos en arreglarlo y al final lo aceptaron, pero nos dejaron desencantados, decepcionados y humillados. Estábamos deseando largarnos.
