Llegamos a este hotel después de que nos anularan la reserva de otro que se encontraba al lado del centro de actividades del lago Ness. Nos dieron a elegir y tras las buenas críticas que leimos, optamos por él. Sin duda, fué un gran acierto. El hotel está ubicado en la zona alta de Fort Augustus, y desde su jardín se puede ver toda la ciudad, constado además de parking exterior. El interior del hotel es de madera,lo que le da un toque de elegancia y calidez,con dos salones para poder tomar algo tras la cena.
Las habitaciones estaban muy limpias ,eran correctas, con una gran cama y según que habitación ,el baño podía constar de solo ducha acristalada o de bañera, eso sí, con una equipación completa. Quizá lo único negativo y según qué habítación eran las vistas. También nos encantó su restaurante,ya que, pudimos comer más variado y no sólo comida escocesa. Y el desayuno ¡fantástico!,podías pedir lo que quisieras de la carta ó incluso solicitar algo especial ;además del buffet (frutas,cereales variados,bolleria,zumos no naturales..) del que también te podias servir.
