De este Hotel sería más rápido decir lo que no me gustó: La televisión, pues no se veía bien y solamente eran tres canales. Todo lo demás fue perfecto, genial. El hotel está cerca de un supermecado que cierra tarde y de restaurantes y otros comercios. Además, a 4 kilómetros hay una gasolinera que me vino genial dos de los días, pues me quedaba sin gasolina a cada rato y allí todas las gasolineras cierran temprano. La habitación del Hotel era muy amplia y el ascensor era de los viejos que se ven en las películas antiguas, es un trastorno porque le falta el ascensorista y entonces tienes que acordarte de cerrar las puertas que son plegables. Al lado del Hotel está el lago y tiene un acceso de piedra al lago en el que siempre hay muchos patos y mi hijo se pasaba un buen rato allí, tranquilo, dándole de comer a los patos. El desayuno era increiblemente copioso y bueno; y la cena, aunque era cara, era todavía mejor que el desayuno. Cené dos veces y todavía recuerdo el sabor de las comidas, me gustó tanto que estoy intentando cocinar en mi casa, a ver si consigo ese sabor que le daban a sus comidas, sobre todo el boletus. Tiene Wifi, aunque no llega a las habitaciones y tienes que ir a la sala que está al lado de la recepción. El personal del Hotel era muy atento. Si vuelvo a Escocia, volveré a ese Hotel.
