Nuestro apartamento era agradable y bastante limpio. Al ser viejo, las paredes necesitaban una mano de pintura. Sin embargo los muebles parecían nuevos y en buen estado, excepto por los taburetes del bar. Contábamos con lavadora y secadora en el apartamento, algo muy agradable. La vista desde nuestro balcón era espectacular. Las piscinas también eran muy bonitas, además la más grande sólo tenía un metro aproximadamente de profundidad en toda su superficie, las otras dos pequeñas eran más profundas, como unos dos y medio. Como tengo niños pequeños el balcón me daba un poco de miedo, me parecía que el entramado del balcón tenía que ser más tupido. Así mismo la puerta que daba acceso al balcón carecía de cierre superior, por lo que mis niños podían abrirla y salir siempre que quisieran. Me volvería a quedar aquí aunque intentaría quedarme en un apartamento de planta baja.
