La vida a veces te da sorpresas, y sin saber cómo ni por qué acabas en sitios como, en este caso, el Hotel Catalonia Consul, en Cala Bona. Por circunstacias personales me tomé unos días de descanso, yo sola, y lo que recuerdo bien es haber dicho en la agencia, quiero Mallorca, tranquilidad, y playa. Me dieron a elegir 3, y las fotos y los servicios que ofrecía me llevaron a éste. Y me gusta decir también que la intuición juega su papel!!!!
La habitación? Pues la verdad, a quién le amarga un dulce!!!! Habría preferido con vistas al mar, un poco más amplia!, .... si es que la que viene en el catálogo es otro mundo! Peeero, es lo que hay. Lo principal, que es la limpieza, el orden, el servicio que tenía, y sobre todo la ausencia total de ruídos, es fundamental, y eso lo cumplía! Sin queja.
La piscina. Sobre las instalaciones, y la orientación fantástica que tenía, y demás no hay queja. El horario .... aquí ya entramos en horarios europeos, que son los que mandan, me está pareciendo. Se cierra demasiado temprano. La verdad, en días cómo los que pasé en pleno mes de Julio, a las 10 de la noche ... y más tarde también, más de uno disfrutaríamos de un bañete!!!!
Sobre el restaurante/comedor, en principio el tema horarios. Me parece muy pronto las 21:30 como límite para la cena-buffet. Creo que debería ampliarse al menos a las 22:00h. Por lo demás, la cocina me pareció estupenda. No siendo el buffet muy extenso, algo que no me parece necesario, encontré todo muy bien cocinado, preparado, y visualmente apetecible!!! Comemos mucho con los ojos, es innegable, así que cuando te atreves a probar algo, sin saber a veces ni lo que lleva, sólo por su simple aspecto, ... si está además bueno, un diez para el cocinero!!! Sin queja ninguna!!!
El personal en el comedor no se queda atrás. Cuando se viaja sólo parece que te fijas mucho más en la atención que recibes, y es lógico porque nada te distrae. Así que el trato humano, amable, cordial, y respetuoso que recibí no quiero pasarlo por alto. Me sentí muy bien atendida.
Y desde luego, lo que ya hizo que me sintiera "en casa", en lugar de un "huesped de hotel", lo que para mí marca la diferencia es Recepción. En particular, la persona que después de cenar, y antes de salir a pasear por Cala Bona, me alegraba ya la noche, le ponía su particular sonrisa, y al llegar del paseo, me recibía con esa misma, u otra todavía mayor sonrisa!!! Quién de verdad me hizo sentir entre amigos, de vacaciones, disfrutando del momento, y tan "en casa", fue David Vázquez. Me alegró la estancia! Educado, respetuoso, amable, capaz de sacarle la sonrisa hasta a una piedra, y sin perder ni un segundo su profesionalidad! Cuando detrás de un mostrador de hotel hay personas así, da gusto! Y se vuelve, se recomienda, y se valora! Porque de críticas está el mundo lleno, y lo que hace aún más falta son las “flores”! Y porque, a mi modo de ver, hay que apreciar y cuidar más lo bueno para que siga siendo bueno, o mejor!!!
Un 10 por David! Esa sonrisa cuesta un mundo!
Un cordial saludo, y como no, también un abrazo!
Charo Flores
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