Este hotel boutique está muy bien por dentro y un poco escondido a la vista, pero el ruido que viene de Boylston Street puede no dejarte dormir por la noche. Está muy cerca del T (transporte) y de otras atracciones de la ciudad. Nuestra habitación estaba decorada bonita contemporánea y estaba muy limpia. El personal de recepción no era atento, y en una ocasión nos explicaron de forma equivocada cómo llegar a la tienda más cercana. No nos saludaban cuando entrábamos o salíamos del edificio; ¡les interesaba más el ordenador que los huéspedes! Con el precio que tiene (230 dólares/la noche) deberían proporcionar: copas de vino de cristal (no de plástico) y vasos para beber en la habitación; una nevera pequeña en vez de la mini-nevera de agua que hacía un montón de ruido y un juego extra de toallas (por si se hace necesario). El desayuno estilo continental era probablemente el peor que he tomado nunca. Avena de paquete, donuts, roscas de pan tipo bagel, manzanas, naranjas, café y té Lipton. Ni siquiera nos dieron las gracias cuando nos fuimos con nuestra factura de 800 dólares. Les sugiero que se ocupen un poco de la relación con el cliente o que bajen el precio de las habitaciones, para que sea fiel reflejo de lo que deberían cobrar por el servicio y la comida tan mediocre.
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Inicialmente escrita en inglés en www.tripadvisor.com.
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