Un lugar excelente, con un staff adorable. David es simpático, Reinhold entrañable.
La casa está en un barrio pintoresco, seguro y cerca de un parque donde incluso hay sección para perros con diferentes horarios según los tamaños :-)
La casa es bella y cómoda, las habitaciones tienen decoraciones con excelente gusto. El desayuno es simple pero bueno, y se puede consumir cuanto se quiera.
Si gusta de las largas caminatas puede llegar caminando al Museum of Fine Arts.
A mí me cambiaron de habitación para acomodar a una pareja, pues viajaba sola y resultaba más cómodo para todos. A cambio de la mudanza obtuve una habitación que no suelen rentar pero muy bella y con un baño todavía mejor, un stereo excelente con 25 horas de Mozart, y libros de piso a techo. Woao! qué suerte!
Sólo me queda decir que envien un cariñoso saludo a los encantadores dueños de este lugar.
