Fué nuestro primer viaje a Estados Unidos, y después de visitar New York y Washington, llegamos a Boston. Sólo entrar en el alojamiento, pensamos: perfecto! Era como llegar a casa, un lugar muy, muy acogedor situado en un barrio estupendo y tranquilo, y a cinco minutos del centro. Gracias a las previas indicaciones de Reinhold, bajamos en la estación de tren de Back Bay, a sólo cinco minutos del alojamiento.
La estancia fué inolvidable, los desayunos immejorables y la atención insuperable!
Reinhold es adorable, te puede indicar dónde ír, que ver, que visitar y te facilita cualquier cosa que esté al alcance de sus manos.
Las habitaciones muy grandes, super limpias, con un baño privado que no le falta detalle, televisión y radio. También disponen wi-fi para conexiones de Internet.
Simplemente perfecto!!! Como en casa!!!
