Un hotel excelente a un precio muy razonable. Es la tercera vez que visito Nueva York y las experiencias anteriores no fueron buenas con los hoteles que me recomendó la agencia de viajes. En este caso, acertamos de pleno.
De entrada, el sitio es realmente bueno. Está al lado del parque Bryant, en la 5ª Avenida, y muy cerca de muchos sitios de interés. A pie se puede ir a Times Square, al Rockefeller Center, la catedral de San Patricio o al Empire State Building en menos de 10 minutos.
Estuvimos en la habitación 2703 (planta 27). Los ascensores funcionan estupendamente. Son amplios y muy rápidos. El hotel en general está muy limpio y nuestra habitación era un claro ejemplo. La ducha era magnífica. Un placer cada vez que regresábamos cansados después de todo el día pateando la ciudad.
La habitación era suficientemente amplia. Teníamos dos "King size", que para un matrimonio con dos hijos fueron adecuadas. Quizá los colchones eran demasiado blandos para mi gusto. Por lo demás, todo funcionaba correctamente. El aire acondicionado era potentísimo, pero el termostato digital permitía controlarlo muy fácilmente. El televisor era nuevo y al tratarse de un receptor por cable se veía perfecto. Teníamos una plancha con su tabla correspondiente, que se ocultaba dentro de un pequeño armario empotrado. El acceso a Internet era gratuito, por medio de un cable en la misma habitación, y bastante rápido. No obstante, el hotel dispone de un par de ordenadores (creo que en la segunda planta) a disposición de los clientes. Lo único que echamos realmente de menos fue un pequeño refrigerador, lo cual solventamos bajando a la planta 25 donde había un dispensador de hielo que nos "salvó la vida". Por cierto, era bastante ruidoso e hizo plantearme que de haberme tocado en alguna habitación de esa planta, probablemente hubiera resultado bastante molesto, pero no fue el caso.
Justo al lado del hotel hay un delicatessen que abre las 24 horas (menos el fin de semana) y tiene comida bastante variada y aceptablemente buena para lo que hay en estos establecimientos generalmente. No es recomendable sin embargo para el fin de semana, ya que además de estar bastante desprovisto de género, cerraban por las tardes y pronto.
A la vuelta de la esquina hay un coffee shop muy recomendable. Para desayunar es excelente. Tienen diversos tipos de sandwiches y bocadillos, así como bagles, panes, muffins y muchos tipos de dulces. Además disponen de muchos tipos de café y de té diferentes. Como pega, que cierran a las 18:30, así como los domingos.
En cuanto al personal, ninguna queja. Si no hablas inglés puede ser un inconveniente, ya que sólo había una chica en recepción que hablase español y claro, no estaba de servicio las 24 horas. Todos fueron muy amables y simpáticos. Frank, es un empleado muy activo que ofrece información sobre todo lo que necesites, como billetes para Broadway, autobuses turísticos, transporte al aeropuerto, etc. Muy eficiente.
En resumidas cuentas, una estancia francamente agradable en un hotel que nos sorprendió muy positivamente dadas las experiencias anteriores. Altamente recomendable. Sin duda alguna pienso repetir ya que no creo que valga la pena correr el riesgo de probar algo nuevo después de haber descubierto esta pequeña joya.
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