Nos alojamos aquí este verano y ocupamos las habitaciones 20 y 22. Eran preciosas y se adaptaban exactamente a lo que aparecía en su web.
En la número 20 la cama era como un campo de fútbol, muy cómoda y con una estupenda lencería. Tenía también unos albornoces preciosos que podías utilizar en lugar de las toallas de baño que a veces resultan un poco pequeñas. El techo era una maravilla de artesonado de madera que te hacía sentir en una auténtica mansión.
El personal fue encantador e incluso nos ofrecieron un recorrido por la mansión, contándonos la historia de su fundador y los avatares por los que había pasado la casa.
En el salón tienen a tu disposición café, pastas y bombones para la tarde y el desayuno es estupendo y preparado en el acto a tu gusto. Incluyen una especie de gachas que son típicamente americanas. Está incluido en el precio de las habitaciones, lo cual no es habitual en USA, y es más amplio de lo que puedes encontrar en general.
También se encargaron de recomendarnos sitios en el pueblo para tomar algo y cenar, e incluso se ocuparon de la reserva en un restaurante.
Resultó encantador y lo único que se podía echar en falta era una pequeña barra donde tomar algo para poder disfrutar del jardín por la tarde/noche.
- The Sayre Mansion Hotel
- Sayre Mansion Hotel
