Optamos por el Intercontinental de Nueva Orleans para un fin de semana con amigos precisamente por consejo de éstos (residentes en la ciudad). Está situado justo al final de la parte nueva de la ciudad, junto a Canal Street, o sea, a cinco minutos andando del inicio del French Quarter por esa parte de la ciudad (a la altura de Royal Street). Da una visión muy clara de ambos ambientes de la ciudad.
El edificio, las habitaciones y el servicio están a la altura de categoría y marca del hotel. La impersonalidad, patente, es la habitual de hoteles con este elevado número de habitacones, pero nunca degeneró ni en indiferencia ni en hostilidad. El check-in fue rápido y eficiente y había algunos presentes de cortesía en la habitación (aunque creo que eso fue sugerido a la dirección por nuestros amigos, todo hay que decirlo).
El precio muy bueno para la época del año y el nivel de hotel (conociendo el mercado USA). más que satisfactorio.
- New Orleans Intercontinental
