Nos alojamos 5 días para esquiar en este hotel y es muy agradable. Es apenas un minuto a pie de la puerta trasera del hotel al telesquí a y desde la puerta frontal está casi directamente en la cima de la calle peatonal de St. Anton. El hotel en sí es muy agradable y muy, muy limpio. Las habitaciones están bien tamaño. Gracias a los armarios separados y muy bien organizado de esquí se te saltar en skiboots calientes cada mañana. La sauna es bonito y exactamente lo que necesitas después de un largo día de esquí. El desayuno es abundante y bueno. Lo único negativo que puedo encontrar es el Internet inalámbrico perdido. Una cosa más propina, hacer tu reserva para un restaurante la noche por medio del hotel (el personal es encantador y encantado de ayudar) te siempre conseguirás una buena mesa en cualquier restaurante.
