En primer lugar diré que te obligan a salir antes de las 10 de la mañana el último día de estancia, demasiado pronto. En segundo lugar, la gente que se encarga de la limpieza, bueno, en general lo que son piscinas-jardín está limpio, pero he de decir que no respetan ningún horario a la hora de ponerse a podar árboles o cortar el césped, se te ponen con la máquina de cortar cesped a las 4 de la tarde al lado de tu puerta sin respetar siesta de niños ni nada, ni a la gente que reposa en la tumbona junto a la piscina, etc, etc y suena como una locomotora, lamentable. Por otra parte a mi chiquitín le han picado arañas por la noche, supongo que eran arañas porque maté 5 o 6 , ya que todos los ángulos techo-pared de todas las habitaciones tienen telarañas con sus correspondientes arañas. Los apartamentos no tienen ningún tipo de protección para que los niños no tengan acceso a las piscinas, así que todo el mundo se tiene que poner una especie de puerta chapuzera hecha con sillas plegables o lo que tengan a mano. Los aparcamientos son superestrechos así que no les extrañe que los del coche de al lado le hagan un picotazo al abrir las puertas o un rallajo pues no hay casi espacio para salir o entrar al coche. A los vigilantes nocturnos no les he visto ni dar una vuelta al recinto durante la noche, y no tienen cámaras de vigilancia ni nada, simplemente se acoplan en su coche propio o en las sillas del bar, y hala a pasar la noche. Los bañistas que se supone deben proteger para que nadie se ahogue son dos críos, mayores de edad supongo, chico y chica, que se turnan, y de los cuales dudo que puedan sacar del agua a una persona de tamaño adulto en estado nervioso por sentir que se ahoga. La cafetería supercutre, apenas tienen de nada para tomar un aperitivo. Bueno y podría decir más pero prefiero ni molestarme más, en resumidas cuentas me ha dado la sensación de que los empleados han convertido un poco los apartamentos en su pequeña república bananera y los clientes somos sacos de dinero para los jefes, ni más ni menos. LA-MEN-TA-BLE, es mi opinión.