Acabamos de alojarnos en L'Hotel A Cheda, cerca de Bonifacio, en Córcega, y no lo podríamos recomendar lo suficiente. Da la sensación de estar alojándose con amigos, pero amigos muy eficientes y que cocinan de maravilla. Es un hotel pequeño que ha sido restaurado con esmero por dentro y por fuera. Todos los muebles e instalaciones han sido escogidos con buen gusto y con respeto hacia el edificio. Patrick y Melanie, que parecían estar allí las veinticuatro horas, te hacen sentir rápidamente como en casa y te sirven con la mezcla perfecta de eficacia y calidez. La comida es totalmente divina y se sirve en un entorno encantador.
En resumen, un hotel al que ir y al que volver tan a menudo como los fondos lo permitan.
