Conseguimos esta dirección por un amigo.
Ellos ya habían estado aquí y volverán durante el mes de agosto del 2008.
Disfrutamos mucho de este sitio porque es muy tranquilo y auténtico.
Cuando llegamos nos sentimos enseguida como en casa. Su simpatía y su honesta preocupación por cómo nos sentíamos durante la estancia fue casi única. Dos cosas extraordinarias:
Las instalaciones del dormitorio (¡no nos dolió la espalda nada! ).
El Desayuno (mucha variación y muy rico).
Lo más probable es que volvamos.
