Acabamos de volver de unas vacaciones y nos hemos alojado en este hotel.
Quiero destacar por encima de todo la atención del personal de recepción, en especial José María y M. Carmen(creo que se llama así la chica morena con gafas), que nos hicieron sentir como en casa. Es de agradecer que te reciban con una sonrisa y no mantengan, como en otros tantos hoteles,el aspecto serio y formal que sólo consigue distanciarte del propio establecimiento y no sentir ese calor que hace que vuelvas a un lugar. Tengo que reconocer que el hotel no es de los mejores en que he estado (por algunos aspectos que luego mencionaré), pero sí me ha "enganchado" el equipo humano que lo lleva adelante.Lo cierto es que todo el personal del hotel destaca por su gran amabilidad.
En cuanto a las instalaciones, los espacios comunes son amplísimos y muy bien decorados. Me encanta que los pasillos estén enmoquetados porque así ni el más fino tacón puede perturbar el sueño de los huéspedes. Lo que ya no es de mi agrado es que las habitaciones también lo estén porque conlleva al desagradable olor a humedad del que no se libran las moquetas cuando llevan ya un tiempo puestas, como fue el caso de nuestra habitación. Aparte, las moquetas en sí no me parecen muy higiénicas.
La habitación que nos dieron era muy amplia y con unas vistas al mar impresionantes (nº 1020).Terraza amplia también. Existen 3 tipos de habitación en este hotel: las que tienen vistas al mar, a la piscina o a la carretera.Nuestra oferta era con vistas al mar, lo cual agradecíamos cada amanecer.
El baño está bien,aunque no es nada espectacular. Hubiera preferido mampara en vez de cortina y toallas de más calidad y blancas, puesto que al ser marrones han perdido un poco de color con los lavados y dan aspecto de viejas. Sólo dispone de un lavabo, aunque el espejo es ampliio.La bañera tenía dos manchas grandes de óxido. El resto de sanitarios, en buen estado.
La insonorización de la habitación pensábamos que era estupenda...hasta que ocuparon la habitación contigua. Ahí nos dimos cuenta que no es nada buena. Lo que sí nos pareció estupendo es que hubiera una puerta en la habitación que independizaba y aislaba del pasillo y el baño, por lo que, si vas de madrugada al baño, no molestas a tu acompañante al encender la luz del mismo (como ocurre en la mayoría de los hoteles).El sueño es placentero aunque las almohadas demasiado bajas y no había más en el armario, como ocurre siempre.Los colchones(nos tocaron camas individuales)si eran muy cómodos.
La televisión es de pantalla plana, con muchos canales(tanto españoles como extranjeros) y con teletexto.
El bufet fue estupendo, tanto en el desayuno como en la cena, en cuanto a variedad y calidad de las comidas. En el desayuno había mermeladas caseras, mantequillas y quesos varios, chacina,dulces y yogures caseros,platos calientes de muchos tipos, frutas frescas y en almíbar, gran variedad de pan, productos dietéticos, pescado en conserva, ensaladas,...
En la cena muchísima más variedad, si cabe, pero con la misma calidad y cocina en vivo(carnes, pescados,huevos,pizzas,...).Lo único que no me gustó de la cena era que nos tenían que asignar ellos la mesa, de forma que no podíamos elegir la que más nos gustara por situación, sino la que ellos querían.Además, las mesas están muy pegadas y resta intimidad a la comida.El segundo día, de hecho, nos asignaron una mesa que distaba 20 cms de la de al lado, habiendo otras dos mesas contiguas libres.Fuimos a hablar con el responsable del comedor para que nos la cambiaran porque hubiéramos dado codo con codo con los otros clientes. Eso nos pareció un poco caprichoso por parte del jefe de comedor y del "Relaciones Públicas" que hay a la entrada del mismo, puesto que son ellos quienes asignan las mesas. Otro detalle "chocante" es la hora de entrada a la cena. El horario de cena es de 20:00 a 22:00h, pero te exigían que entraras como muy tarde a las 20:30h, en caso contrario, ya no podías hacerlo. Te sientes controlado como un niño. Por lo demás, todo estupendo y los camareros muy amables.
El hotel dispone de aparcamiento, pero es fácil aparcar en la calle delante del mismo o en las calles colindantes. Es una zona tranquila, no hay problemas de vandalismo.
Aunque el paseo es agradable por la zona, necesitas el coche para desplazarte a Ayamonte(a no ser que seas un atleta)porque para ir andando al pueblo, primero hay que ir hasta Isla Canela y de ahí hasta Ayamonte. Se podría ir más directo desde Punta del Moral, pero todo es carretera y en un estado regular(sin arcenes).
En general, hacemos una valoración bastante positiva del hotel. Salvando algunos detalles de la habitación y los caprichos del personal del comedor, es un hotel muy recomendable.
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