Íbamos avisados de que en Grecia podía pasar cualquier cosa con la elección del hotel a pesar del precio altísimo de la gran mayoría. Aún así, no encontramos nada mejor que el Pegasus. Una vez allí, casi lloro... No nos gustó nada desde el principio. No es un hotel de 4 estrellas ni por asomo, como mucho tres y envidiando a cualquier 3*** español. Tuvimos mil quejas, los dos primeros días me molesté en intentar solucionar los problemas, luego ya te buscas la vida porque ves que no hay solución y no te quieres mosquear.
Por partes:
Atención en general: es la propia familia del dueño la que atiende. Unas adolescentes que están en recepción (un cuchitril de pensión chunca), son las encargadas de darte la bienvenida a veces hasta están con sus coleguitas. Son educadas, pero nada profesionales, como lo podríamos hacer tú o yo. En la piscina y zonas comunes (osea, las escaleras y el bar de la pisicina) está atendido por dos chicos muy dispuestos que hacen de "toderos": sirven los desayunos, si comes en la piscina también están ellos, son los piscineros y los de mantenimiento y finalmente, descubrimos que ellos también son los cocineros! Hacen de todo, pero en un hotel de cuatro estrellas... canta un poco y como os imaginareis, la calidad deja bastante que desear. Si están sirviendo desayunos, no te atenderán en la piscina o si tienes algún otro problema. Toca esperar...
Desayunos: el desayuno está incluido y ellos lo llamam "continental". Lo cambian todos los días y si no te gusta, pues le echas azucar y te aguantas. A lo mejor te pegas un día un buen desayuno de huevos con beicon y bollería rica, y al día siguiente te ponen huevos llenos de pimientos y cebollas, un queso que no te mola nada y un dulce chunguísimo que no hay quien lo coma. Ese día, el café y el zumo (que no es natural). Un poco raro no?? A mí me gusta elegir qué quiero desayunar y más cuando estoy de vacaciones, pero aquí no hay opción. Por ejemplo, el primer día pedí aceite en lugar de mantequilla para el pan, y sacarina en lugar de azucar y semejante lujo no me fue concedido en toda la semana. Queda un poco feo la verdad.
Limpieza: a mí me olía fatal la habitación, tuve que comprar un ambientador. El armario imposible de utilizar... apestaba a humedad. También nos invadieron las hormigas. Los jabones del baño los cambian si les apetece, si no, ajo y agua.La ducha es un desastre, el baño en general es una chapuza, está mal construido y pierde agua por todas partes, no sé, rarísimo...
La piscina es una miniatura y debe haber 8 tumbonas como mucho. Como haya overbooking adiós. Sin hablar de los cerca de 150 escalones que tienes hasta la pisicina y de ahí a la recepción. Absténgase clientes con problemas de rodilla o de piernas en general.
Por cierto, intimidad cero, nos tocó una habitación dando a la piscina (la peor de vistas), y como los chicos "toderos" no tienen un reservado donde estar, están todo el día sentados fumando en las escaleras. Si te bañas con tu pareja en la piscina, te están mirando fijamente. Si desayunas en la terraza, te están mirando fijamente... en fin, genial vamos.
Por último, no se ve la famosa puesta de sol ni por asomo, la tapa la montaña. Ah, el último día no nos íbamos hasta las 7 de la tarde pero dio igual, cortesía cero, a las 13 fuera de la habitación "la tenemos ocupada" nos comentaron... no se puede mentir en este hotel, estuvimos todo el día en la piscina y ni si quiera la limpiaron hasta bien entrada la tarde. Quedaron fatal.
Mi recomendación es que no se os ocurra ir. Es muy malo y encima muy caro.
La isla es preciosa.
- Pegasus Hotel Imerovigli
