Cuando llegamos Steve nos estaba esperando en el puerto. En 5 minutos llegamos al hotel, nos recibieron Dawn y Priscila, ambas encantadoras, con cantidad de informacion de sitios para cenar, mapa de la isla, recomendaciones, etc. Priscila, que estaba por las mañanas (y que x cierto no está casada con Steve.....) nos indicó playas y rutas que hacer, lo cual le agradecemos enormemente ya que gracias a ella Paros resultó ser uno de los mejores lugares de nuestra estancia en las Cícladas. La habitación tenía terracita propia, y era super tranquila por las noches, una de mis prioridades. Totalmente recomendable. Si vuelvo a las islas (ojalá), no dudaré en repetir este alojamiento.
