Se trata de un hotel a poco mas de 5 min del centro de Parikia, el camino desde el puerto es un poco raro, tuvimos que preguntar a varias personas para encontrarlo, y pasar por debajo de un edificio, por una especie de cauce seco de un arroyo para llegar, lo que con las maletas es un poco incomodo, pero al estar tan cerca un taxi es totalmente innecesario.
Las habitaciones son amplias y limpias, toallas limpias todos los dias, baño básico, con plato de ducha pequeño y cortina. Teníamos reservada una habitación doble y nos dieron una cuádruple, con lo que estábamos encantados! Ademas las habitaciones tienen un balcón que da a la zona de la piscina. La piscina viene muy bien cuando sopla el meltemi y estar en la playa se hace imposible.
El desayuno es básico, pero suficiente y solo disponen de WIFI en la zona de recepción.
La dueña es una persona amabilísima, nos ayudó en todo lo que le preguntamos, muy simpática.
En definitiva un hotel donde descansar después de las jornadas de playa y sol de la isla que cumple a la perfección su función. De precio medio y desde donde se puede ir al centro del pueblo dando un agradable paseo.
