Pequeño hotel situado en una zona tranquila de los alrededores de Portimao, capital del Algarve. Se encuentra en un antiguo edificio rehabilitado con un gusto exquisito por el propietario, John, irlandes afincado en Portugal y con aficiones maratonianas.
Tipo encantador que con gusto os ayudará a planificar vuestros viajes por los alrededores. Sobre todo, hacedle caso en tema restaurantes (muy recomendable la "casa de pasto" cercana conocida como Calvario).
Para el verano (nosotros estuvimos en invierno) fantástica piscina, e incluso un pequeño putt de golf para practicar.
Desayunos tipo buffet, con no mucha variedad pero si calidad.
En definitiva, muy recomendable. Lo peor, quizás la zona, "demasiado" tranquila, cercana a la ría del Arade, que puede traer en marea baja olores desagradables (dentro de la casa no se notan).
María José y Roberto.
