“Un 4 estrellas subido a la parra por la presencia de famosos buscando tranquilidad”
He de comenzar diciendo que el único motivo por el que elegí alojarme en este hotel fue que Ana Obregón había realizado allí parte de su posado veraniego, por lo que me pareció 'cool'.
Llegamos y el servicio de recepción fue bueno, pero 2 de los 3 que estaban allí eran extranjeros y el español lo tenían un poco verde.
Las habitaciones bonitas y totalmente domotizadas, con una terraza...que daba a un aparcamiento vacío (obviamente nos esperábamos vistas al mar, qué menos para un 5 estrellas de 400€ la noche).
El desayuno muy agradable, pues tiene una terraza en la piscina y se está muy a gusto...otra cosa es la comida. De calidad excelente, pero un servicio pésimo, lentiiisimo; al pedir explicaciones a nuestro camarero, se disculpó dándonos la razón y diciendo que la culpa era de cocina, pues sólo había dos cocineros para abarcar todas las comandas...
La piscina era pequeñita y muy agradable, pero el servicio de los camareros muy escaso, tenías que buscarlos a conciencia y hacerles gestos para que te atendieran.
Hay una terraza en el último piso que dispone de piscina y tumbonas, pero por alguna razón que desconozco sólo se utiliza como lugar de copas y lo abren por la tarde-noche.
La ubicación es un tanto inhóspita (quizás buscando un ligero aislamiento para sus huéspedes famosos) y no tiene parking propio, obligándonos a buscar aparcamiento por los alrededores.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.