Mi pareja y yo acabamos de volver de pasar 12 días en éste hotel, no sé por dónde empezar.
El primer día llegamos a media tarde y la primera impresión fueron las vistas desde la habitación, parte trasera con su grúa de obra incluída, precioso! Sin deshacer las maletas bajamos a la piscina y flipamos, era enana, no hagais caso de las fotos que tienen colgadas en su página, no se ve el mar desde ningún sitio y además es de reducidas dimensiones, así como la zona de tumbonas que por muy aprovechada que esté es pequeña.
En este momento ya nos queríamos marchar, pero Ibiza en Agosto (por mucha crisis que haya estaba petado)
Llamamos a recepción y mi pareja pidió otra habitación en la que las vistas no fueran horribles, nos dijeron que en ese momento no había nada libre pero que en cuanto pudieran nos cambiaban. Hay que decir que en un par de días nos dieron una de las habitaciones con mejores vistas.
Nuestra intención era pasar unos días dándole caña al todo incluído, tirados en una tumbona de la piscina y sin pedir demasiado; pero fue más que imposible, la piscina estaba repletita de ingleses con un buen repertorio de colchonetas, hinchables y todo tipo de objetos flotantes, no contentos con ésto, se dedicaban a jugar a "waterpolo", baloncesto acuático y demás. Cuál fue nuestra sorpresa al ver llegar al socorrista del hotel y ver asombrados que NO HIZO NADA por evitarlo, daba igual que alguien quisiera nadar o darse un relajado chapuzón, los ingleses y alemanes tienen preferencia señores.
Después de esta primera sorpresita bajamos al comedor, a cenar, allí descubrimos que las bebidas estaban incluidas pero que en todo momento a la hora de hacer una consumición tienes que entregar la tarjeta de la habitación y te lo van apuntando todo (para qué narices te ponen la pulserita del T.I.???)
Empezamos a cenar y hay que decir que el buffet no estaba del todo mal, todos los días había un par de platos cocinados al momento (carne o pescado a la plancha) y la variedad tampoco era nada del otro mundo, pero otra vez volvimos a notar la preferencia que la gerencia de este hotel tiene por sus clientes extranjeros, ya que los horarios eran cortos para nosotros y a partir de las 20:30 (hora de salida de los ingleses) dejaban de reponer muchos de los platos y nos encontrabámos con sus migas.
Nuestra sorpresa vino al ver que tanto los clientes del hotel como los trabajadores, entraban y salían con platos de comida.
Los snacks eran hamburguesas, perritos y sandwiches, no había ni una aceituna o patatita, ni nada que se pareciera a los aperitivos de nuestra tierra.
La limpieza de las habitaciones se hacía diariamente, es decir, nos hacían la cama a diario y pasaban una fregona pero sin demasiado esmero (todos los días nos encontrabamos porquería en el suelo y qué decir del polvo de los muebles)
A nosotros no nos va mucho el rollo de la animación hotelera pero en caso de que nos hubiera gustado también era enfocada a sus gustos y a sus horarios.El animador hablaba castellano pero nos evitaba bastante (supongo que era el idioma en el que se expresaba peor)
Por poner algo positivo del hotel, se podría decir que los trabajadores se esfuerzan por agradar a los clientes y se muestran bastante serviciales y eso que se notaba una falta de personal considerable.
En resumen, este hotel es para güiris, hacen de su capa un sayo y nadie les pone frenos ni límites, prima la cantidad antes que la calidad. no se lo recomendaría a nadie ya que ni siquiera tienes tranquilidad porque aunque los clientes no vayan de discotecas se agarraban unas buenas melopeas en el bar del hotel y luego subían a sus habitaciones sin ningún respeto por el descanso de los demás.
- Hotel Sirenis Ibiza
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