Volvimos a contratar un paquete "Thomson Gold", no una "baratija", porque siempre han prestado buen servicio, aunque tuvimos que esperar a la cola durante al menos una hora en Gatwick North para registrarnos. Un total de 18 vuelos despegaban a la misma hora más o menos, lo que nos vino mal y por lo que llegamos al hotel cansados y exhaustos. El hotel era excelente con un personal sumamente servicial. Las habitaciones eran muy elegantes, limpias y cómodas. El restaurante era una maravilla, con una amplia variedad de comida fresca y sabrosa. Los clientes podían reservar por la noche en el restaurante de la carta sin pagar ningún suplemento (comida de primera calidad) así como cena gratis allí con una nueva zona para la barbacoa (sin usar). La piscina estaba en buenas condiciones, con todas las instalaciones habituales incluyendo jacuzzis, un servicio de camareros durante todo el día que acaban de implantar. El entretenimiento nocturno es el típico, es decir, puede ser excelente o una basura, incluyendo los veintitantos representantes que insistían en tratar y hablar con los clientes como si fueran niños estúpidos, siempre con sus bromas alegres, maliciosas y falsas que no engañaban a nadie (si tuviera una barita mágica les haría desaparecer). La playa está justo cruzando la calle del hotel y después de ver la Cala Nova y Cala Ellulia, es definitivamente mi favorita, de hecho, se podría calificar de excelente. El complejo turístico es la mayor decepción porque todo él se parece al de la Costa de Blackpool. Sólo había un bar donde te podías alejar de esas barriguitas cerveceras, "no te sienta muy bien esa minifalda", y del griterío de sus retoños. Pero excepto por lo anterior, las vacaciones fueron óptimas ya que supusieron una semana fuera para recargar pilas que es lo que hice.