Fue por azar y sobretodo huyendo de las grandes urbes que vinimos a parar a Azemour, un destino que elegimos de paso para pasar la noche y que, para sorpresa nuestra, invitaba a quedarse un par de días más. Y gran parte del atráctivo de este lugar se debe a la estancia en el Riad Azama, el único que se encuentra situado dentro de la medina (y uno de los escasos alojamientos que ofrece Azemour). Es una casa de ensueño, acogedora, llena de detalles preciosos y una decoración tradicional bien cuidada. Las habitaciones son muy espaciosas y encantadoras. La terraza ofrece vistas magníficas de la medina. Y disfrutar del generoso y riquísimo desayuno en el patio central es un placer que bien merece la pena. Uno de los mejores alojamientos que disfrutamos durante nuestra semana en Marruecos.
