Hemos pasado un par de noches en este hotel, en concreto, en la habitacion rosa.
Más que un hotel es como una casa grande con habitaciones. Nadie te molesta, entras y sales sin que nadie te vea y los huespedes son muy muy respetuosos con el silencio.
La dueña, con quien contacté para la reserva, ni siquiera apareció en dos dias.
Hay una piscina con vistas a Ibiza y una cocina a disposicion de los huespedes si quieren cocinar ellos mismos.
Pero hay un tema muy muy fuerte: la mítica discoteca PRIVILEGE está, literalmente, cruzando la acera!!
Lo sorprendente es que no se oye nada pero, al parecer, viernes y lunes no hay quien duerma, aunque yo no estuve ninguno de esos dos dias afortunadamente.
Me resulta curioso que en las indicaciones de como llegar al hotel que dan en su web, no digan simplemente "busca el rayo luminoso de Privilege y no te pierdes"
Aún así volvería. Las habitaciones son graciosas y la relacion calidad/precio es estupenda.
