Es lo malo de los hoteles que no tienen competencia, que no encuentran motivación para mejorar. Me alojé por motivos laborales y me dieron la habitación 505, y al entrar en ella pensaba que era una de esas de "restos de saldo"... tienen un look industrial-loft que no hay por donde cogerlo y toda la decoración es a base de chapas metálicas cortantes! La cisterna del baño no funciona como debe y la iluminación es desastrosa. Los cristales están sucios y no se puede abrir la ventana (hay obras justo abajo, por lo que eso se justifica). Las sillas son de "cota de malla" y son incomodísimas para sentarte porque se clavan a la piel incluso sobre los pantalones.
Bajé a cenar a la cafetería del hotel, que al parecer tiene un carta aceptable, pero después de 10 minutos sentado a la mesa sin que me atendieran (había 3 clientes nada más) me volví a subir porque alrededor no había nada abierto.
Lo peor fue al tratar de dormir porque de algún sitio salía un ruido atronador como de una máquina de aire, pero el más sonoro que haya escuchado nunca. Parecía provenir del baño, del sumidero de la ducha,..no se...pero pedí que me cambiaran de habitación y me fui a la 409, que era exactamente igual en cuanto a decoración, pero allí el ruído estaba al menos atenuado.
En resumen, como siempre, cuando algo puede salir mal, todo sale mal. Evidentemente no volveré ni al hotel ni a ninguno de la cadena Dormicum, porque la experiencia ya ha sido lo suficientemente mala.
- Hotel Ciutat D'igualada
