Mi marido reservamos en este hotel durante 5 noches por las buenas críticas que tenía en Tripadvisor y la verdad es que nos decepcionó mucho hasta el punto que acortamos nuestra estancia 2 noches. Lo único que no estaba mal era la habitación, era grande, estaba limpia y las dos chicas del servicio eran encantadoras. El resto mal:
- La decoración, tanto en los jardines como en el restaurante y las habitaciones, era horrorosa (todo lleno de animalitos de plástico plantados en la tierra, colgados en el techo y la pared: calamares, peces, flamencos, lagartijas…), nada caribeña sino más bien de gusto, digamos, anglosajón, en general mucho cachivache de plástico y jarroncitos y cuadros de flores en tonos oscuros que cargaban mucho al ambiente. Los muebles de la habitación o bien eran de corte muy clásico o bien de plástico. Además la puerta que daba al porche no tenía mosquitera y por la noche la teníamos que cerrar para que no entraran bichos, por lo que pasábamos calor ya que la habitación tenía ventilador de techo pero hacía mucho ruido y no lo encendíamos. En el cuarto de baño sólo había pastillitas de jabón, ni gel, ni shampoo (y eso que la habitación costaba 176 dólares…).
- Los propietarios (de Florida), Helena y Bob, no tenían ni idea de castellano, aunque al ella me escribía mails en castellano antes de reservar, ni se molestaban por entendernos, además Bob era sumamente maleducado y le gritaba al servicio en presencia nuestra.
- El hotel es muy inseguro, solo tiene acceso en barco y los dos muelles que tenía de entrada estaban abiertos a la propiedad,(sin puerta, alarma, ni vigilante nocturno).Una noche el perro no paró de ladrar y oímos ruidos en el muelle cercano a nuestra habitación, si hubiera pasado algo no hubiéramos tenido forma de evitarlo ni de avisar a nadie porque en el hotel solo operaba una compañía de telefonía y no era la nuestra, por lo que estábamos totalmente incomunicados. Pasamos miedo.
-El hotel no tiene playa y el snorkel que tanto promocionan los propietarios en uno de los muelles no nos pareció muy buena idea ya que el agua estaba llena de medusas.
-El mayor problema vino con el supuesto servicio gratuito desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche que ofertan desde el hotel al pueblo de Bocas. Creíamos que el hotel tenía su propio servicio de bote pero nada más lejos de la realidad, tenían el servicio concertado con una empresa del pueblo y lo teníamos que pagar nosotros, reconociéndonos el hotel 20 dólares en nuestra cuenta para luego consumir este dinero en su restaurante (esto no es un servicio gratuito).Cuando queríamos ir al pueblo llamaban al bote para que viniese y se retrasaba muchísimo(un día hasta 1hora cuando nos dijeron que tardaban como mucho 20 minutos) pero lo peor era el regreso: éramos nosotros los que teníamos que buscar en el pueblo el bote de regreso y nadie nos quería llevar ni antes ni mucho menos después de las 23 horas, hasta el sexto o séptimo intento no encontrábamos a nadie que nos llevara y lo hacía por el doble de precio al que nos aseguraban en el hotel que nos cobrarían aunque fuera antes de las 11 de la noche por lo que acabábamos gastando todos los días 30 dólares de los que el hotel sólo nos compensaba 20 y solo si nos los gastábamos en su restaurante (que buen negocio, eh?...).Una noche a las 9 llamamos a Bob desde el pueblo para explicarle la situación (nadie nos quería llevar de regreso): se rió a carcajadas y nos colgó en teléfono. Cuando le dimos las quejas al día siguiente Bob se puso a gritarnos como un energúmeno, ni siquiera se dignó a escucharnos, nos trató con mucho desprecio por lo que le pedimos por favor que nos devolviese el dinero de las dos noches que nos quedaban por pasar. Él nos dio unos cuantos gritos más argumentando que no era responsabilidad suya (todo en inglés), le pedimos por favor que no nos gritara y se fue diciendo que ya estaba cansado de hablar (nosotros apenas habíamos podido decir nada), luego mandó a una de las chicas a devolvernos el dinero de las dos noches que nos quedaban por pasar allí pero no nos devolvió el sobreprecio que habíamos pagado por el mal servicio de los botes. Hicimos las maletas y nos fuimos y ya no lo volvimos a ver, no se despidió ni se disculpó ni por el mal servicio, ni por las molestias causadas, ni mucho menos por habernos gritado. El respeto y la profesionalidad del dueño de este hotel brillan por su ausencia, nos hizo sentir como invitados molestos en su casa cuando nosotros estábamos allí como clientes pagando una habitación bastante cara y lo único que reclamamos, educadamente, fue el correcto funcionamiento de un servicio que ellos ofertaban.
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