El hotel Oasis de Lanzarote (que ahora se llama así) es un establecimiento sencillo que va a ser renovado de manera integral en breve. Muchas críticas hacen referencia a lo desgastado de su moqueta, quizás el aspecto menos acertado de toda la infraestructura. Es cierto que posée un aire decadente que deja traslucir su pasado glorioso. Nos prometieron que a partir del cinco de enero de 2012 va a ser sometido a una reforma integral que, por supuesto además de suprimir la moqueta sustituyéndola por materiales más apropiados como la cerámica, van a lograr unas habitaciones con mayor amplitud y luminosidad. Estará cerrado de seis a nueve meses.
La ubicación es muy buena. Está a muy poca distancia de casi todo. Es especialmente interesante para viajeros con inquietudes que vayan a recorrer la isla. No cuesta nada volver para comer (aunque en Lanzarote se come muy bien a nada que se busque) y volver a la tarde.
La recepción está en una plaza interior acristalada muy luminosa. Está abierta como una terraza a la zona de pub donde se desarrollan los diferentes espectáculos. La decoración que en su día debió tener un aire oriental, es original con el pub a modo de una jaima en el desierto. Una pena que las fuentes no funcionen y luzcan secas a modo de jardineras.
En un rincón junto a la tienda, hay tres mesas con ordenadores. Hay posibilidad de utilizar WIFI en zonas comunes y en algunas habitaciones, pero es de pago y muy caro. Es una pena que, en estos tiempos, un hotel de cuatro estrellas no ofrezca este servicio de manera gratuita a todos los clientes.
También es una pena que en las jardineras de las habitaciones no luzcan a penas plantas, pese a tener instalado riego por goteo.
El tema de la luz es una de las mayores críticas que destacaría de las habitaciones: el baño queda un poco oscuro, mientras que en el pasillo de acceso al mismo hay cuatro luces halógenas que iluminan perfectamente los lavabos y el enorme armario cubierto de espejo que hace del conjunto un cómodo vestidor.
Un aspecto muy importante que quiero destacar, porque no se ve en otros lados es la profusión de enchufes en las habitaciones. No hay ningún problema para recargar móviles, cámaras de fotos, etc. Espero eque en la reforma lo tengan en cuenta. Es una faena que en algunos sitios no haya dónde recargar nuestos aparatos. Yo, por si acaso, siempre llevo un enchufe múltiple en mi equipaje ;)
Las camas son amplias con una lencería limpia y sencilla, quizás con demasiados usos encima. Las habitaciones tienen su terraza, la mayoría con vistas a la enorme piscina salina no climatizada que cierra el edificio. Casi todas las habitaciones dan al mar, pese a que desde la mayoría se divise la enorme planta desalinizadora de la Isla. De noche da al conjunto un aire futurista y no molesta para nada con ruidos o emisiones de humos.
El servicio de habitaciones es más que correcto. Cambian las toallas si se dejan sobre la bañera. Hay toallas (con fianza de 10€) para la piscina. Numerosísimas tumbonas aunque siempre hay algunos jetas que las ocupan desde primera hora, pese a estar avisado que no está permitido.
Los horarios del comedor son suficientemente amplios para que no haya agobios. Los camareros limpian rápidamente las mesas. A la noche los manteles y servilletas son de tela. Las otras comidas de papel.
El comedor es amplio, sin agobios y está muy bien atendido. La mayoría de los camareros y cocineros son muy atentos y están pendientes de todo lo que el cliente solicite. reponen platos sin parar, en especial las siempre solicitadas patatas fritas. Algunos soportan estoicamente críticas infundadas de algún cliente insufrible. Al cocinero Ecequiel le cayó un chaparrón porque una señora había encontrado un mejillón duro en la paella.
Los menús son bastante variados. Siempre ensalada fresca dispuesta a ser preparada por el comensal a su gusto con los diferentes ingredientes ofrecidos. Además varias salsas (vinagreta, mojos, mahonesa, tártara, rosa, etc. ) esperan para ser utilizadas de aliño.
Hay comida en vivo (pollo, cerdo, pescado, etc) con guarniciones variadas (papas arrugás, patatas, menestras, verduras, etc.)
Todos los mediodías y noches alguna crema de verduras o sopas.
Las bebidas son de marca (Cocacola, Fanta, Sprite) de grifo. La cerveza, sangría y los vinos de grifo también, peleones, pero se dejan tomar.
El desayuno es más que digno. tostadas de diferentes tipos, repostería, bizcochos, huevos, revueltos, tortitas, mermeladas y cocina en vivo también.
Los bares están siempre alguno abierto. El de la piscina ofrece sanwiches y perritos calientes, además de ensaladas en su zona.
El pub central a la tarde tiene cacahuetes si el cliente lo solicita.
El café de todas las cafeteras express es intomable. Ninguno, ni el del comedor (desayunos) ni el del pub ni el de la piscina. Sólo el de las grandes perolas de café de puchero (sólo disponible en los desayunos) es minimamente bebible.
Las bebidas alcohólicas de mayor graduación hay que solicitarlas a los camareros. La ginebra era de marca, aunque el resto no. La crema de wisky no estaba mal.
Durante todo el día dispone de una amplia terraza en la zona de la piscina donde los clientes fumadores pueden degustar sus bebidas a la vez que fuman.
Todas las noches hay algún espectáculo o baile con orquesta. La animación diaria es constante y los animadores se desviven explicando su oferta entre los bañistas. Desde clases de baile, de minigolf, tiro con carabina, etc.
No voy a felicitar al personal, sería injusto olvidarme de alguno. Sólo quiero recordar, a Carolina, una camarera encantadora, magnífica profesional y a Ángeles, "nuestra chica" en recepción. Siempre atenta y con una frase agradable preparada.
Lo que no me gusta es que me mientan. Si bien se exageran algunos detalles para vender el hotel, es comprensible, lo de la piscina climatizada, sencillamente no es cierto. A no ser que la tengan escondida en alguna parte... También ofrecen servicio de garaje. No lo encontré. Hay que aparcar por los alrededores, aunque no hay ningún problema ni de OTA ni de plazas.
Muy interesante el edificio para familias y los parques infantiles.
Si de algo vale mi recomendación a la dirección: hagan un buen lifting al hotel, pero al personal mímenlo. Es su mejor tesoro.
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