A finales de marzo de este año, pasé mis segundas vacaciones en este hotel.
Podría ser el mejor hotel de Lanzarote, pero tiene algunos inconvenientes.
Costa Teguise necesita una urgente puesta al día, los paseos están descuidados, urbanizaciones y hoteles que han tenido tiempo mejores y centros comerciales enfocados únicamente al turismo.
En realidad el hotel es un oasis en en ese entorno.
El segundo gran problema se deriva de la zafia gestión de Meliá. Parece ser que el único interés es ingresar dinero a costa de perder clientes.
El hotel podría ser magnífico si se sometiera a una urgente reforma, las zonas comunas, restaurante, cafeteria, lobby, están descuidados y obsoletos.
Esta vez volvimos muy descontentos con la restauración. Los desayunos, aunque bien surtidos no tenían una calidad acorde a su precio. Los panes los sacan recién horneados, con lo que no da tiempo a que reposen y el pan se desperdicia, algo que no pasaba hace un par de años, por no hablar de los inolivdables churros fosilizados, impresentables.
El buffete de la cena ha bajado de calidad y no es de recibo que con esos precios el cliente no pueda cenar tranquilamente sentado. Yo preferiría un menú cerrado con unos platos a escoger de primeros y segundos, que se sirvieran en mesa y de calidad.
Las actuaciones nocturnas son bochornosas y la mayoría enfocadas a los extranjeros.
La zona de piscina es preciosa, con salida directa a la playa,los jardines bien cuidados, para mi gusto es la mejor baza del hotel.
El hotel se divide en dos grandes grupos, las habiciones standar, pequeñas y obsoletas (con horribles moquetas de hierba artificial en la terraza) que no son acorde a la categoría oficial del hotel y solo son aconsejables si se reserva una buena oferta.
El otro grupo es el Servicio Real. Estuvimos alojados en una Máster Suite. Es la habitación más incómoda en la que he estado alojado en mi vida. en realidad es un pequeño apartamento que Melía supongo que quiere gestionar en su club vacacional. Las máster suite, son dos habitaciones unidas y reformadas. Disponen de una "kitchenette" de un sofá-cama incomodisimo, al menos para ver la tele.
Hay una bañeta de hidromasaje dentro de la habitación y otra en la terraza. Además un plato de ducha ultramoderno que desborda el agua fuera de su sitio.
El hidromasaje de la terraza está pesimamente colocado, pues no le da el sol en casi todo el día y si se pretendía que la experiencia fuera disfrutar del mar mientras te bañas te lo impide la barandilla de madera que recorre la terraza.
En la habitación hay también un vestidor. Si no recuerdo mal y no hicimos mal las cuentas había ¡10 puertas! en la habitación.De todo tipo.
Divertidísimo.
El Servicio Real dispone de una piscina para uso privado, es una piscina muy agradable, se supone que climatizada, pero según me explicaron no se puede climatizar porque incumple no sé qué reglamento.
También hay una especie de bar que ofrece bebidas gratuitas y algo de fruta, queso y dulces, este año notamos una bajada de calidad y una normas por parte de la nueva dirección más propias de un internado que de un hotel de lujo. Por cierto, alguien debería decir a la camarera que está alli que sea un poco más simpática.
El hotel forma parte del patrimonio monumental de la isla. Si se pusiera al dia sería un hotel fabuloso, tiene todo para serlo.
En estos tiempos que corren, con los precios que cobran, se debería de cuidar los detalles, conservar un mantenimiento excelente y actualizar lo que está viejo.
Creo que a Meliá no le interesa. El deterioro que se observa es únicamente porque a Melía no le interesa invertir en el hotel, ni fidelizar clientes.
Es un hotel con el mejor potencial para ser uno de los mejores de Canarias. Una pena que Melía lo esté echando a perder.
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