Hotel atípico: integrado en el magnífico entorno de Fuerteventura, cuidado, cómodo, muy limpio, tranquilo, sin contaminación acústica, agradable a la vista. Sin masificación, se tiene la soledad cuando se desee o la compañía de personas que se contagian del ambiente que nos envuelve: tranquilidad, elegancia, educación, seguridad. civismo.
Habitaciones mezcla de bungalow, cabaña, con patio ajardinado interior. Intimidad, privacidad, aislamiento de ruidos vecinales.
La profesionalidad y el trato humano, cortés, amable, amistoso, siempre dispuestos a colaborar con el bienestar del cliente, quien se siente comodamente importante, de TODO el personal que trabaja en las instalaciones del Hotel, se merecería un capítulo aparte de elogios. Son sencillamente magníficos.
Los desayunos y cenas son un placer gastronómico, tanto en calidad como en la cantidad que uno desee. En terrazas o interior, con servicio espléndido.
Para "compensar" luego se tienen tres estupendas piscinas, exteriores e interior, SPA y buen gimnasio. Playa a un muy cortito paseo.
Recomendaciones: si buscan un lugar ruidoso, masificado, con fiestas por los pasillos hasta altas horas de la noche, botellones en el jardín, largas colas en buffets donde "echan" de comer cualquier cosa, compartir su intimidad con los ruidos de la habitación de al lado, no vayan a este Hotel.
Si quieren disfrutar de unas vacaciones maravillosas con quien-es decidan, este es el mejor sitio que he encontrado en los últimos años.
Consejo sobre las habitaciones: La 201 es magnífica para matrimonios con hijos.
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