Nos alojamos en el Valentín Son Bou a principios de este mes, e ibamos con cierta inquietud, como siempre que vas a un hotel que no conoces. Además teníamos pensión completa, y ya se sabe que en la mayoría de los hoteles el restaurante suele fallar. No es el caso del Son Bou, dónde comimos de maravilla, para tratarse de un buffet, los alimentos nos parecieron frescos y de calidad, y no tuvimos que esperar largas colas ni nada por el estilo, lo que es de agradecer.
El servicio en general nos pareció lo mejor del hotel (con alguna excepción, por supuesto), tanto el personal del comedor como el de recepción fueron atentos y simpáticos en todo momento, y en algunos casos encantadores, como Mikel, el recepcionista de noche que hasta nos dejó sus propias guías de la isla.
La piscina y los jardines son maravillosos y cuidadísimos, así como el salón con porche. Hay actividades para los niños, con unos animadores totalmente entregados a ello. Creo que por el precio que vale no se puede pedir más.
Quizás la pega que pondría al hotel es la decoración bastante anticuada, y que las habitaciones en general necesitan una reforma, sobre todo las griferías. Otra pega que le veo es que no tiene zona wi-fi y que el uso de internet tiene una tarifa muy cara.
Pero en resumen nos resultó un lugar acogedor y tranquilo para unas vacaciones cortas.