“Un hotel regular. No es lo que se espera de un cuatro estrellas”
He estado con mi mujer, mi hija de nueve años y mi otra hija, de 7 meses, entre el 21 y el 31 de agosto. En general, es un hotel con buenas instalaciones, pero que decepciona en algunos aspectos importantes.
¿Que fue lo bueno del hotel?. Lo mejor, sus amplios jardines con muchas hamacas alredededor de las piscinas. Siempre podías tumbarte y elegir entre sombra y sol, por que había gran cantidad de árboles. También muy bien el parking: superamplio y gratuito, una gran ventaja. La animación diurna también era buena: aquagym, ping-pong, mini-golf... Para los niños, muy bien, con muchos talleres, fiestas del agua, búsqedas del tesoro, etc...Las piscinas, limipas y en buen estado. El bar que daba a la piscina, muy bien climatizado y a precios razonables. La habitación, al meter la cuna, un poco justa de tamaño, pero suficiente. El aire acondicionado, antiguo, aunque ruidoso, cumplía su función. Otra cosa buena era la organización del comedor, recogían y reponían rápida y eficazmente.
¿Que fue lo malo?. Lo peor, sin duda, la comida. Si no llega a ser por el show-cooking, a veces no sabrías que comer. Las ensaladas muy repetitivas, y los postres lamentables: bollitos cortados en trozos, tartas industriales, siempre las mismas, y un postre variable (arroz con leche, manzana asada, natillas...) de bastante poca calidad. Si bien en general los hoteles de playa decepcionan en cuanto a la comida, este se queda muy lejos de lo esperable en un cuatro estrellas... La excepción eran los desayunos, bastante completos y con una cosa que no había visto en otros hoteles: show cooking, con bacon y sandwiches mixtos echos al momento. Aparte de la comida, otro aspecto negativos eran los pocos ascensores que había (3), para tanta gente (casi mil personas en la semana del 21 al 28). Esto originaba largas esperas en momentos puntuales, y eso que mucha gente optaba por usar las escaleras. .. Por último la animación nocturna era siempre la misma: una actuación con música para mayores, no pusieron un solo espectáculo, cosa que nunca me había pasado en un hotel de playa...
Para acabar, comentar que la playa es magnífica, pero que el hotel no está en segunda línea de playa cómo especifican en su página web. Son unos diez minutos, hay que pasar una cancha de fúbol, el hotel Bonaire y el Azor para llegar.
Cómo conclusión, es un hotel que no está nada mal, pero me pareció algo caro para lo que ofrece, y eso que pillé una oferta de niños gratis, si no hubiera sido muy excesivo.
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