Me alojé durante una semana en octubre con mis dos hijos de 13 y 16 años. Nos tocó una habitación bastante amplia que era una habitación doble con una cama agregada. Esta cama no sera del nivel de las otras dos, pero tampoco estaba mal por lo que no nos trajo perjuicio. La habitación daba al frente y tenía un balcón donde mi hija leyó una tarde.
La atención fue siempre muy atenta por parte de todos los del hotel. La limpieza fue realizada correctamente todos los días, cambiando las toallas pero un par de veces no repusieron jabones y shampoo. Hicimos muchas preguntas sobre los lugares a visitar y nos fueron contestadas con total amabilidad y voluntad de ayuda.
El desayuno estaba bien, bastante nutrido y variado. El desayunador es chico, pero no vi que eso causara problemas salvo un día que estuvo lleno y hubo gente que esperó un poco, pero fueron solo unos minutos.
Lo negativo: nosotros eramos tres y en la habitación había solo dos sillas, por lo que pedí una tercera, que me fue negada dos veces con la explicación de que había dos sillas en todas las habitaciones. Esa explicación me pareció una estupidez, pues si somos tres personas para sentarse alrededor de una mesa se necesitan tres. Y los toallones extras que dan son solo para ir a la playa de Copacabana, si pedís para ir a una excursión a Angra do Reis te dicen que no.
La ubicación es muy buena, por ahí pasan todos los colectivos que te llevan a cualquier parte (en el aeropuerto nos dieron una guía donde figuran los lugares turísticos y los colectivos que te llevan desde cada lugar de Rio y también las estaciones de subte ) y también está a cuatro cuadras el subte, que es rapidísimo y tiene aire acondicionado tenés que llevarte un saquito por las dudas . Por la noche podés salir a caminar por los alrededores o ir a caminar por la costanera que bordea la playa que está totalmente iluminada, y siempre hay gente paseando y tomando algo en los puestos que estén en la playa.
La playa los días que hay sol es obligada para soportar el día, pero el que quiera bañarse sepa que el agua es más que helada, cubito derretido, por lo menos cuando nosotros estuvimos. Igual nos bañamos. No probamos en otras playas porque estábamos a dos cuadras, me dijeron que hay otras con aguas un poco más cálidas.
Cerca del hotel hay lugares para comer ya sea tenedor libre o por peso, también puestos de comida al paso, hay uno frente al hotel que exprimimos un montón, así que se puede comer bien y no caro. Por último, es una ciudad tranquila, con mucha vida, linda para ir con chicos.
Visitamos el Pan de Azúcar, el Cristo, el Maracaná (a pedido de mi hijo), el Jardín Botánico que es hermoso, el Parque de Lage que queda unas cuadras más allá del botánico y que es más agreste pero muy bello, hay una cueva y en algunos árboles hay monos. Hicimos una rápida pasada por la parte histórica, también vale la pena el Museo de arte moderno, y vale la pena ir a Angra do reis y recorrer las islas en barco, pero que sea en un día de sol para poder aprovechar bien los baños de mar.
- Apa Hotel Rio De Janeiro
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