Fuimos a este restaurante el pasado 18 de julio, tras haber escuchado la noche anterior a Paco de Lucia en el Festival de Jazz de Vitoria. Habíamos leído en varias ocasiones sobre la bondad de su chuletón a la brasa y por fin teniamos la ocasión de probarlo.
Empezamos con unos percebes de Ceseira, exquisitos y enormes. Seguimos con unas gambas de Palamós a la brasa soberbias, y a continuación unas ostras a la brasa tristemente servidas y que no nos gustaron. A continuación el chuletón estaba bueno pero sin más.La guarnición es una excelente lechuga ecológica, pero para nuestro gusto nada acompaña mejor la carne que unas buenas patatas fritas que tuvimos que pedir aparte y que estaban bien hechas. Todo lo regamos con un Rioja de maceración carbónica Erre punto (Remirez de Gamuza) , muy bueno. La sorpresa fue el postre un maravilloso helado de leche ahumada a la brasa acompañada con un hojaldre con arándanos sabrosísimo, estaba tan bueno que tuvimos que repetir.
El servicio correcto aunque un poco serio. El ambiente era tan agradable, que estuvimos casi cuatro horas sin darnos cuenta.
Lo encontramos caro pero merece la pena ir.
De hecho fuimos a este restaurante a comer caviar a la brasa pues habíamos leído que era una exquisitez, pero al ver que no figuraba en la carta nos explicaron que hay una época determinada para pescar el esturión y extraer las huevas , y solo reciben caviar fresco de Iran unas pocas veces al año, por lo que recomendaron llamar primero por si hubiera disponibilidad.
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