justo genial en el corazón de Almere, en una zona con tráfico proveniente. gimnasio al lado. 10 minutos paseando a la estación de tren, con ruta directa al aeropuerto (45 minutos).
Muy moderno, impecablemente limpia habitación con la cama más cómoda he en la que he dormido.
Ambiental bar y el personal es encantador, pero caro en 7 euros por una cerveza. No nos molestamos con el desayuno, ya no vale la pena por 17 euros.
Me encantó el hotel y la ciudad (una arquitectura loca).......que espero que llevar mi esposa volver para una escapada corta pronto.
