“Trato incompetente, sin educación, carente de atención al cliente, trato discriminatorio.”
NO PENSAMOS VOLVER NI RECOMENDARLO
NOS PREGUNTAMOS, SI ALGUIEN ES CAPAZ DE DISCRIMINARTE POR NACER CON UNA INTOLERANCIA ALIMENTICIA ¿MAÑANA QUE SERÁ, INVALIDOS, POR SER DIABETICOS, ANÉMICOS, POR TENER MIOPÍA, POR SER ALTOS, GORDOS, CHINOS, ESPAÑOLES, AFRICANOS, DE MADRID, DE CUENCA, POR SER FUNCIONARIO...?
Indignante y discriminatorio el trato que hemos recibido del dueño de este establecimiento hotel puerto Arnela y restaurante , cuando nos alojamos nos atendió entre prisas y SIN una sonrisa al menos al llegar, NI UN BUENAS TARDES SIQUIERA y no es excusa tener mucho trabajo porque no cuesta tanto ser amable. Le pedimos habitación, 60 € IVA y desayuno incluido, le explico que soy celiaca y todo lo que conlleva, lo que puedo consumir exactamente, no me da opciones, le explico que en otros sitios que he estado como el alojamiento Santa Uxia en Ézaro en Dumbria, o en la pensión La Fé en Camariñas avisándoles como le estoy avisando a él, me han ido a comprar productos celíacos 100%, siendo super amables en el trato, me dice que él ahora donde va a encontrar esos productos, le digo que en el Ayuntamiento de Camariñas me han informado que el supermercado Froiz hay productos celíacos y ya que me está cobrando el desayuno sino nos vamos…. me dice que de acuerdo, que irá a comprarlos. Esa misma tarde visité Froiz para comprar mi cena y almuerzo del día siguiente, comprobando que había gran variedad de productos incluso el nuevo pan Bimbo con el sello de FACE.
Al día siguiente, cuando bajo y siendo la nuestra la única mesa que tenía que atender, me dice que no tiene nada para mí, solo un brick de leche de soja, que ha ido a Froiz y no había nada para celíacos, le digo que me parece extraño ya que yo fui y había muchas cosas, sin decir nada más se va, poniéndose a recoger las mesas como si yo no estuviera, no me pone taza, ni cucharilla, ni azúcar, NADA; Le pregunto que por favor que voy a desayunar yo, me dice que ahí tengo leche que desayune, le digo que si le parece normal, me dice que él tiene mucho trabajo para estar pensando en que desayuno yo, mi marido y yo no dábamos crédito al trato recibido, me dice sin mirarme a la cara, recogiendo mesas y habiéndose comprometido conmigo el día anterior a un desayuno celíaco, que yo lo tengo que hacer es si tengo problemas con la comida es ir con mi comida a todos sitios, LE PIDO UNA HOJA DE RECLAMACIONES, porque me parece indignante que me cobre el desayuno y encima me trate así, ya que mi enfermedad no es una elección, me dice : “ ¿Qué quiere que haga que me vaya a comprarle las cosas?” le digo que lo que quiero es desayunar como todo el mundo, YA QUE TENGO LOS MISMOS DERECHOS QUE CUALQUIER OTRO CLIENTE, si me cobra igual que a los demás aún siendo celíaca tengo el mismo derecho a desayunar como los demás, dicho esto se va hecho una furia dejándome con la palabra en la boca sin saber nosotros donde iba ni si yo finalmente iba a desayunar, al rato aparece con un pan de tortas de maíz, el cual me suelta de mala gana en la mesa. Tras esto fue una lucha conseguir una mísera mantequilla para untarle a mis pobres tortas de maíz en el intento de un desayuno decente.
Para colmo, debajo a la izquierda hay un bar que no es de ellos, en el que tienen ruido en la terraza hasta casi las 3 de la madrugada.
El resto del tiempo y hasta que nos marchamos, no nos volvió a dirigir la palabra, incluso hizo que nos cobrara otra persona, pasando él por detrás nuestra sin una disculpa ni un adiós.
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