La vida va más lenta en Virgen Gorda, cuyo nombre se debe a que la forma de esta isla de las Islas Vírgenes Británicas recuerda a una mujer grande reclinándose. El ritmo relajado de la isla es la excusa perfecta para tomárselo con calma, tanto si optas por bañarte en las grutas de The Baths, si prefieres hacer algo de snorkel en Devil's Bay o si quieres explorar las ruinas de piedra de una mina de cobre del siglo XIX. Saborear el cóctel Painkiller tumbado en una hamaca en el Mad Dog es la forma definitiva de relajarse en Virgen gorda.
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