Al igual que todas las Islas Vírgenes Estadounidenses, St. Thomas está repleta de oportunidades de pasar el rato en la playa, chapotear en el mar o pasarlo aún mejor con distintos deportes acuáticos. Por otra parte, también presume de un abundante escenario de compras lujosas (¡y libres de impuestos!); solo necesitarás estar preparado para enfrentarte a las multitudes provenientes de los cruceros. La encantadora Charlotte Amalie rebosa de arquitectura colonial danesa y leyendas de piratas. “¡Que me parta un rayo!”, exclamarás, poseído por el espíritu corsario, al contemplar el Blackbeard's Castle. Una vez recuperado, abre el apetito subiendo los históricos 99 escalones, construidos con los ladrillos de lastre de los barcos daneses del siglo XVIII.
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