Íos encarna ese ambiente de isla griega clásica: congregaciones de construcciones blancas con techos azules encaramadas en las laderas de las colinas, un anfiteatro y playas doradas que se vierten en un mar de zafiro. Los endebles molinos de viento de Íos parecen estar sacados de un cuento, y visitar la tumba del mismísimo Homero es todo un ejercicio de contemplación y asombro. Cuando cae la noche, empieza la fiesta en los electrizantes locales nocturnos de Íos. Los preferidos son el Astra Cocktail Bar y The Orange Bar, en el que podrás escuchar rock alternativo en un ambiente algo demente.
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