La isla de Sal, en Cabo Verde, es toda playa, muchachos. La arena blanca que se extiende junto un agua cristalina de color turquesa es perfecta para un relajado día de playa o de intensos deportes acuáticos. Los aficionados al snorkel y al buceo encontrarán montones de peces tropicales, tortugas y delfines a los que admirar. En tierra firme, tanto los niños como los adultos quedarán maravillados con el espejismo de Terra Boa, una ilusión óptica que hace aparecer un tranquilo lago en medio de una gran planicie.
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