Estuvimos en una habitación de la planta sexta esquinada, con unas vistas espectaculares. El hotel es un poco antiguo pero en términos generales está muy bien. Lo único que no está a la altura del hotel, las esperas a los ascensores. Desde la piscina se tiene acceso directo a la playa. El agua muy fría y con fuerte oleaje.
Estuve con mi pareja en una habitación del octavo piso con vistas al mar. Empezaremos con lo positivo ya que es lo más breve, buenas vistas desde la terraza, te reponen todos los días dos botellas de 33cl de agua.Tiene sauna y baño de vapor gratis. Lo negativo: primero sería lo antiguo que es en general todo. La lentitud y lo pequeños que son los ascensores. Hay dos que se supone que son de 6 personas, y solo caben 4, si se mete un quinto ya da sobrepeso. Y luego hay otro que se supone que caben 12 personas. Es larga la espera para encontrar uno libre. La piscina interior que es gratuita te cobran 5 euros por cada gorro que es obligatorio usarlo. El horario del desayuno de 7,30 a 10, todos los días lo mismo en cuanto a variedad, malisima calidad. Llenisimo de gente que más de una vez tuvimos que compartir mesa porque no había hueco. Fruta siempre lo mismo sandia insípida, melón pasado y manzanas y plátano que se agotaba lo más rápido siempre. A veces ponían piña natural pero también pasada. Ni qué decir del café, aguado y las máquinas se estropeaban cada dos por tres. Zumos de distintos sabores con sabor a polvos. Las tostadoras también se apagaban y se llenaban de gente. Para todo largas colas, y no reponian de muchos productos. Hacían crepes pero la masa no era de buena calidad. En cuanto a la habitación, el baño antiguo se nos estropeó la luz y tuvimos que poner la lámpara de la mesilla. La bañera super áspera, y con cortinillas de plástico sucias. Pedimos un día en recepción una manta para la habitación y nos dijeron que nos la subirían y al final no lo hicieron. Atención pésima. Limpieza mínima también, las camas malhechas, las almohadas súper incómodas. No limpian los espejos en el día a día. Y la moqueta del suelo hecha para atrás del asco. Armario con cajoneras que no cierran bien. Se encuentra alejado de supermercados y hay que coger coche para todo. Aparcamiento gratis pero con cuestas infernales. Si querías usar el billar era 7 euros la hora. La playa que tiene justo al lado tiene muchas piedras, la praia de santa rita era la única buena para bañarse cercana. Casi todos los días mal tiempo con neblina y bandera roja que no te podías bañar. Las toallas para la piscina una por persona si querías más 5 euros por toalla. En conclusión no volvería.…
Estuvimos una semana, mi marido, la niña y yo, tras reservarlo a última hora por malas previsiones de tiempo en el que habíamos hecho inicialmente la reserva (uno al que ya habíamos ido). Las instalaciones correctas, quizás algo anticuadas en algunos espacios, con solo tres ascensores (lo que para un hotel grande, de 12 pisos, es muy poco; te pasas bastante tiempo esperando el ascensor). La habitación bastante amplia, en nuestro caso con balcón, lo que se agradeció. La piscina exterior correcta, aunque con el agua bastante fría; con bar y posibilidad de comer con sopas, ensaladas bastante variadas y/o bocadillos a mediodía. La piscina interior, al lado de la exterior, nos resultó muy útil en los días menos cálidos, con el agua a 28º, y con hamacas también a disposición. El desayuno bueno; mejorable en cuanto a fruta (casi todos los días tenía únicamente melón y sandía) y zumos (bastante artificiales, pero esto como en casi todos los hoteles). El lugar con unas vistas preciosas, con posibilidad de hacer distintas rutas a pie; lo malo, al estar el hotel sobre un acantilado, bajar a la playa o cualquier otro movimiento desde el hotel resulta bastante incómodo, además de que la oferta de locales es bastante pequeña, limitada casi al propio hotel y a otro hotel que hay al bajar a la playa... y dos locales más. El resultado es que o coges el coche o casi te restringes al hotel. El personal, en general muy amable, aunque la mayoría son muy jóvenes y aunque se percibe buena disposición, se observa que no siempre tienen la experiencia que debieran. En resumen, correcto pero no repetiría.…
Hemos pasado 5 días en el hotel y nuestra estancia ha sido agridulce. Las partes positivas han sido: las vistas al mar (no todas las habitaciones dan al mar), la tranquilidad del hotel, las dos piscinas, sin agobios de turistas. Otro aspecto positivo es que hay muchas actividades, gratis y de pago, para los niños. Lo que no nos ha gustado: las colas para subir/bajar de los ascensores (mal distribuidos y pequeños), la poca experiencia de las personas que trabajan en el hotel (van perdidos y el servicio del bar es muyyyyy lento), la comida no es de buena calidad por el precio que pagas. Es imprescindible en mi opinión llevar transporte ya que no hay muchas cosas cercanas.
Hemos estado 4 días en este hotel, las vistas del atlántico son increíbles desde el acantilado donde está construído. Al llegar hacía tanto aire que costaba andar, es una zona de viento continuo. Lo tienen todo tan viejo que tuve serios problemas para respirar, la de suciedad que retiene esa moqueta que lleva ahí siglos... ves al trasluz todo el polvo por el ambiente, el olor a rancio de la mala madera antigua, medio carcomida. Los pasillos son enormes y está en general mal aprovechando el espacio... El recibimiento del recepcionista fue muy seco, eso sí, al hablar con ellos sobre la alergia que me estaba produciendo el ambiente de la habitación, me ofrecieron cambiarme a otra pagando la diferencia, sin moqueta y supuestamente más moderna pero los muebles y el olor racio eran los mismos.. El baño parecía limpio, pero las cortinas de la bañera estaban mugrientas por abajo...adjunto foto. La piscina está muy bonita al borde del océano, tienen otra interior que está muy bien pensada, pues el tiempo allí no suele acompañar para que apetezca bañarse. El desayuno era variado, lo peor para nosotros eran los zumos de polvos con sabor a frutas que echan en grandes cacharros, pero a la gente suele gustarle. La tostadora y la cafetera cómo no, antiguas y lentísimas. No volvería al hotel, pero sí a la preciosa y tranquila playa, y al restaurante marisquería Promar situado a los pies de la misma, merecen de verdad la pena.…
"Las habitaciones frente al mar"Leer la opinión entera
"tienen habitaciones con vistas a escoger bien a la sierra o vistas al mar, todas muy tranquilas, especialmente los pisos más altos."Leer la opinión entera
"Pedir habitación vista al mar"Leer la opinión entera
"No puedo decir nada más que eran francamente cómodas, limpias y agradables para la estancia. Las camas, magníficas y todo en general para volver a repetir."Leer la opinión entera
"Elegir siempre "vistas al mar " son espectaculares las puestas de sol"Leer la opinión entera
¿Es propietario o gestiona este establecimiento? Reclame su perfil de forma gratuita para responder a las opiniones, actualizar su perfil y mucho más.
Hacerse con el control de su perfil